Contundente marcha en reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado en Córdoba.

Referentes políticos y medios de comunicación aseguraron que alrededor de 80.000 personas se congregaron ayer en la marcha por Santiago Maldonado.


Para las 6 de la tarde, hora de la convocatoria, las calles ya estaban colmadas de organizaciones dispuestas a ocupar el espacio público para hacerse escuchar: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

A un mes de la desaparición de Santiago por un operativo de desalojo de la gendarmería, la indignación es mucha. No hay avances certeros en la investigación. El gobierno, a través de sus diversos representantes, polariza el reclamo por la aparición como si se tratase solo de una lucha político-partidaria.

En el caso particular de Córdoba la marcha no sólo pisó fuerte para pedir por Santiago, fue una respuesta al amedrentamiento que sufrieron diferentes organizaciones y espacios culturales el día anterior con una serie de allanamientos. En palabras de Laura Vilches, legisladora del Frente de Izquierda,  los allanamientos fueron arbitrarios y la medida fue desproporcionada para los fines de investigar delitos comunes, “ni siquiera él [el fiscal, Gustavo Dalma] pudo explicar por qué se produce el allanamiento de partidos políticos”. Además, remarcó que van a iniciar acciones legales.

Otra nota particular en la marcha de Córdoba fue la cantidad de personal policial afectado a la movilización. No sólo había mucho personal en los alrededores de las calles por las que se movilizaba, sino que además se dispuso un cordón policial con vallas, que marcaba la finalización de la marcha en la intersección de las calles Av. Hipólito Yrigoyen y Obispo Oro. El vallado atravesaba la calle completa y hasta cortaba la circulación por las veredas. Estas disposiciones y los mensajes que desde diferentes espacios circularon en relación a la necesidad de realizar una marcha pacífica le imprimieron a las horas previas una atmósfera de miedo o al menos incertidumbre.

Pero ahí estuvimos todos, de pie y en marcha, para decir fuerte y claro que no pensamos resignarnos ante la violación de derechos.  Para hacer visible cuan diferentes y plurales son las organizaciones, entre políticas, sindicales y estudiantiles (además de destacar especialmente la participación de la Federación de Estudiantes Secundarios) que reclaman una respuesta del gobierno. Un joven desaparecido no puede ser sólo un enfrentamiento entre el Pro y el kirchnerismo, es un reclamo de Derechos Humanos que nos involucra como ciudadanos.

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