“El querer es hacer”: nueva historia de solidaridad y entrega

Noelia Ibarra tiene 26 años, todos los días enseña boxeo a los niños del barrio Comercial sin otro interés más que trasmitirles la disciplina del deporte y tratar de que no pasen tantas horas en la calle, con todo lo que eso implica. Este jueves, festejaron el día del niño y nosotros estuvimos compartiendo ese momento con ellos.


 “Andaba por el barrio y un día vi que los chicos estaban en la plaza, eran muchos, jugaban hasta tarde fuera de sus casas. Creí que a ellos le hacía falta un incentivo o algo que los entretenga y los contenga para que no anden tanto en la calle, porque hoy por hoy la calle da para cualquier cosa y más para niños de 7, 8, 9 y hasta 13 años que tengo. Nosotros, acá, damos clases todos los días, dos horas por clase. Estas clases son totalmente gratuitas, los niños no pagan ninguna cuota mensual ni nada por el estilo”, nos contó Noelia sobre cómo surgió la idea de empezar con las clases de boxeo.

De lunes a viernes, entre 30 y 40 niños concurren al centro vecinal del barrio Comercial, para tomar las clases de Noelia. Remarcando la importancia de cuidar el lugar que les prestan, la profesora les enseña a entrenar boxeo: “El boxeo es uno de los deportes que tiene más disciplina. Por ahí algunos piensan que el boxeo no es para niños, porque genera agresión, o que tampoco se lo puede enseñar a niños que andan en la calle o que no tienen conducta. Pero yo les puedo asegurar que están totalmente equivocados, porque el boxeo te enseña a defenderte y cuando un niño se sabe defender, se siente protegido. Yo les enseño que no es un deporte para que anden peleando por la vida, sino que es un deporte y que hay que aprenderlo con responsabilidad”, explicó Noelia.

Sin ningún tipo de ayuda gubernamental, la joven realiza las clases con el apoyo de algunos vecinos y de su familia: “Lamentablemente, no tenemos el apoyo del gobierno, ni de nadie que nos dé una mano. Sí hay una señora que me dona picadillo y dulce para las meriendas y hoy también ayudó para que podamos festejar el día del niño. Cuento con el apoyo incondicional de mi familia, nosotros también somos una familia humilde, pero aportamos con lo que tenemos. Creo que no es necesario tener de sobra para poder hacer algo, sino querer. El querer es hacer, con querer es suficiente.”

Noelia, al principio, sólo brindaba un lugar de aprendizaje y entretenimiento, pero cuando algunos niños llegaban mal alimentados a entrenar, implementó las meriendas: “Yo les doy la merienda a todos los niños, porque creo que para poder hacer ejercicio es necesario estar bien alimentado. Me ha pasado de tener niños que les dolía mucho la cabeza o la panza y primero no entendía el porqué de esas dolencias, hasta que uno de ellos me dijo ‘profe tengo hambre’ y desde ahí, empecé con las meriendas.”

Este jueves, Noelia les festejó el día del niño. Gracias a la solidaridad de algunas personas, la profesora consiguió que le donaran regalitos para sus alumnos. Con lo que cada chico pudo llevar, compartieron una nueva merienda, con el valor agregado de celebrar ser niños y celebrar también, que a pesar de ser a veces los más olvidados e indefensos de la sociedad,  aparecen personas como Noelia que les brinda, sin interés, su tiempo: “Lo que me motiva es llegar todos los días y que me digan ‘hola profe’, que me abracen o que los lunes después del fin de semana me digan ‘profe te extrañé’. Los niños no fingen los sentimientos y que treinta o cuarenta niños te digan que te quieren, eso es suficiente para motivarme a hacer estas clases, es lo que más me llena”, nos comentó la joven.

                    

Desde nuestro lugar, apoyamos y difundimos estas historias de personas que aportan y cambian su realidad con solo pequeños gestos, que logran grandes cosas. A veces, lo más difícil es donar nuestro tiempo y por eso es, realmente, de valorar lo que hace gente como Noelia.

Para poder brindarles tu ayuda te podés contactar con el número: 351- 3986933. Todo lo que puedas aportar, por más pequeño que sea, les puede ayudar.

Nota del cronista: las imágenes fueron pixeladas para resguardar la identidad de los niños menores de edad. 

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