La heladera social que rechazamos

Yanina Parizzia, dueña de un bar en nueva Córdoba, tuvo la genial idea de ayudar a los más necesitados con una heladera social. Los vecinos y algunos personajes del medio cuartetero como Damián Córdoba, Lisandro Márquez, Yuthiel y Mauricio Cánovas colaboraron en esta iniciativa. Las heladeras sociales nacieron en la provincia de Tucumán, donde en muchas ciudades, se las pueden encontrar  llenas de alimentos que la gente dona para colaborar y combatir el hambre.


En la Ciudad de Córdoba, Yanina fue pionera y luego, algunas panaderías y kioscos comenzaron a seguir su ejemplo. Pero, lamentablemente, algunos ciudadanos se agarraron “de la mano, el brazo, el codo” como dijo la dueña de Strega Bar, y comenzaron a aprovechar esta situación para alimentarse gratis.

“Al principio venía gente que sí necesitaba” dijo Yanina, pero luego empezaron a aparecer los mismos personajes de siempre, los que se aprovechan de las oportunidades. Entre ellos, una señora que cobra una jubilación europea, personas al paso que tenían sed o hambre y aprovechaban para no gastar en un sándwich y una gaseosa. También, los “naranjitas” fueron a buscar comida y en un principio se les permitía, pero con el tiempo empezaron a exigir viandas, mejor comida o comida caliente. Ésto sobrepasó la bondad y solidaridad de esta mujer, que a pesar de que mucha gente estaba en contra de que pusiera la heladera, decidió escuchar su conciencia y actuar de la mejor manera posible.

Su padre y su madre estuvieron siempre en contra de esta iniciativa al igual que muchos de sus allegados. Las razones que le daban tenían que ver, sobretodo, con la falta de agradecimiento, pero ella sólo pensó en los niños. La iniciativa tenía como fin  ayudar  a los más necesitados y alimentar a las madres con sus hijos, que pasaban hambre y frío en el invierno. La ayuda llegó de la mano de Yanina y sus empleados del bar. Aunque al comienzo creían que no resultaría, toda la familia colaboraba con el emprendimiento. Y a pesar de que la acción era dirigida a ayudar, lo único que recibió de la gente fueron reclamos, agresiones, y malos tratos hacia ella y sus colaboradores.

El desenlace se dio hace casi un año, optaron por sacar la heladera social que le daba de comer a muchos niños en situación de calle. Optaron por resguardar su seguridad y la de los clientes del bar, que sólo presenciaron agresiones y faltas de respeto hacia los creadores de un proyecto que tenía como fin hacer de este mundo, un mundo mejor.

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