Maru Acosta: ““Ni Una Menos”, surge para visibilizar que había un problema y que eran las mujeres las que estaban siendo asesinadas.”

Maru Acosta, joven militante, feminista y activista que lucha contra las desigualdades de género, en la previa al 8M, nos brindó esta entrevista donde derribó prejuicios y nos contó un poco más sobre su historia.


El caso de Paola Acosta, conmovió no solo a Córdoba sino a todo el país. El 21 de septiembre de 2014, Paola fue hallada muerta dentro de una alcantarilla. Acurrucada junto a ella, viva, estaba Martina, su hija de sólo 1 año y 9 meses. Gonzalo Lizarralde, que cumple en Bouwer la pena de reclusión perpetua, mató a Paola y la arrojó con su niña al desagüe donde aparecieron.

Maru Acosta, hermana de Paola, que ya militaba dentro del MST, comenzó a entender la política como herramienta de trasformación mientras estudiaba, pero sin lugar a dudas haber vivido en primera persona el flagelo de la violencia de género, la impulsó a buscar transformar la realidad social en la que vivimos.

Con la euforia de fondo, que se vivía en la Asamblea de Mujeres, previa al Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo, entrevistamos a Maru, quien definió al feminismo, habló de los principales objetivos del 8M, sentó postura sobre el tratamiento que los medios de comunicación hacen sobre las noticias de violencia de género y nos contó sobre su camino dentro del movimiento “Ni Una Menos”.   

¿Cómo definís el feminismo?

El feminismo es un movimiento mucho más grande que todas las mujeres que estamos hoy acá en una asamblea, organizando un paro de mujeres. Incluye a todas las personas que están en contra de un sistema que perpetua una injusticia, a raíz de un género, que hoy en día pone a los varones por encima de las mujeres, y que se dieron cuenta de que ese sistema era injusto y que había que pelear para cambiarlo. Eso es hoy en día el feminismo, es estar en contra de esa injusticia.

Sabemos que una cosa es el debate que construye y otra muy distinta es la controversia que se genera cuando una mujer se define como “feminista”, sobretodo cuando lo hace en los medios de comunicación y los demás la critican por ello. ¿Por qué crees que sucede esto?

Creo que eso se genera más que todo por el prejuicio, que se ha ido demistificando, en base a qué es ser feminista y que no. Por ejemplo, hace unos años atrás ser feminista, y decirle a alguien, “soy feminista”, era ser una asesina de bebes, era ser una loca tira piedras, ser feminista era ser una mujer rara que no quería a los hombres. Hoy, creo que demostrándolo a raíz de la fuerza de la movilización y de lo masivo que se ha vuelto el concepto de feminismo y que ha sido tomado por las mujeres que nos revindicamos como tal, ha mostrado que no es eso, sino que es un movimiento que está luchando no solo por los Derechos Humanos, sino por otro tipo de sociedad. Y eso es algo que nadie podría estar en contra creo, a menos que esa persona se esté viendo influenciado por las injusticias que suceden.

Como todo sistema social siempre va a haber resistencias ¿no? Imagínate que hoy, de un día para el otro, dijéramos que en vez de caminar con los pies, tenemos que caminar con las manos, y va a haber gente que va a salir como loca a decir: “no, pero como puede ser, eso no es natural. Eso no está bien, la sociedad como era antes estaba mejor.” Sin darse cuenta que te afectaba a la columna por ejemplo. Bueno el feminismo, en analogías muy diversas y extrapolándolas, viene a ser algo así. El feminismo viene a mostrar que había una sociedad, donde había personas que estaban siendo oprimidas, o que había personas que estaban sufriendo en carne propia desventajas que llegaban hasta un punto de quitarles la vida.

Durante muchísimos años eso fue silenciado, porque fue algo tomado como normal. Así es nuestra sociedad y así es como funciona. Hasta que se comenzaron a alzar voces, cada vez con más fuerza, impulsadas por muchos sucesos. El “Ni Una Menos” no nació de un día para el otro, sino que surgió de la bronca y la indignación que se expresó en redes sociales, y que se terminó manifestando en todo el mundo en la calle, en contra de los casos de femicidios. Surgió del horror, de lo terrible, de lo sangriento, pero empezó a cuestionar todo, de como estaba dada una sociedad que fomentaba y permitía que esas desigualdades se sigan dando, y que siguieran jodiendo, por decirlo de una manera, gente. Eso es lo que viene hoy a cuestionar.

No es un movimiento que se base solo en salir a hacer una marcha, sino que es un movimiento que está continuamente cuestionando todo como se fue dando en la sociedad. Y obvio que eso va a molestar y va a molestar muchísimo, y va a generar estas reacciones, muchas por prejuicios. Imagínense, si cuando  esas mujeres que estuvieron luchando por el derecho a voto, no les decían que “eran una locas, que eran una desubicadas, que faltaban a la moral”, y sin embargo consiguieron algo tan genuino como fue alzar la voz, expresada a través del voto después de muchísimos años de peleas, de muertes y así es como se consiguieron todos nuestros derechos a lo largo de los años de la humanidad.

Siempre hubo alguien que tenía un determinado poder y en este caso es más profundo, porque es más cotidiano. Hay algo bien concreto y bien cotidiano que nosotros tenemos arraigado que es la desigualdad de género y es tan cotidiano que hasta parece natural. Bueno el feminismo, el movimiento de mujeres y la gente en general que se ha cuestionado esto, ha venido a romper con estas cadenas de seguir perpetuando y en base a eso son todas las acciones con las que hemos avanzado mucho a nivel social, a nivel colectivo, a nivel de hoy estar hablando de feminismo. Hace cinco años esto era impensado, éramos 100 locas reales, en la calle pidiendo que dejen de matarnos y hoy somos miles. Creo que es importante también demostrar que hemos avanzado muchísimo y que esta nueva ola feminista de la que somos parte, tiene una masividad tan grande que hace conquistas a pasos agigantados. Y por eso hoy estamos siendo parte de un Paro Internacional de Mujeres.

Al principio el feminismo surgió como una defensa a la mujer que era golpeada, que era maltratada, es decir en contra de la violencia. Y hoy estamos debatiendo otros tipos de hechos como es la desigualdad de género en el ámbito laboral, por ejemplo. ¿Cómo fue ese proceso?

En realidad la lucha feminista comienza por los derechos civiles, por el derecho a votar. Los hombres decidían todo y nosotras teníamos que quedarnos en nuestra casa acatando las buenas o malas decisiones que ellos tomaban en los gobiernos. Cuando empiezan a organizarse las mujeres en pos de cuestiones laborales y se incluyen dentro del ámbito laboral, comienzan también a tener participación política y por eso empiezan a luchar por sus derechos civiles.

Luego tenemos las feministas de los ´70 cuando comienza la liberación sexual, y toda la etapa de poder sacar hacia afuera, todo lo que estaba encerrado en cuatro paredes y dentro de la moral, comienzan también los cuestionamientos en donde salen una de las primeras frases feministas que es: “lo personal es político”, y esto comienza a desnudar las violencias, los acosos, las muertes en manos de parejas o ex parejas, la discriminación y la persecución a mujeres de disidencia sexual, lesbianas, trans, travas, que siempre han estado ocultas y que hoy por hoy cuesta que puedan decir libremente que son y que eligen ser.

Todas esas son peleas que se han dado, por un caso particular, por un hecho que partió el alma y que hace que colectivamente todos se empiecen a cuestionar que está sucediendo. El 8 de marzo por las obreras de Nueva York, se salió a un paro de mujeres, y ahora, casi 200 años después estamos hablando del segundo Paro Internacional de Mujeres. Son cosas que van encadenadas unas a otras. La historia es muy rica en ese sentido, pero tampoco la escribimos la mujeres, entonces no tenemos documentación más que el que se nos trasmite de boca en boca.

Hoy por hoy en el mundo todavía hay mujeres que son mutiladas porque el placer sexual se condena, por ejemplo. Países en donde el aborto, en el caso donde la madre corre riesgo de vida, está prohibido, entonces se mueren mujeres porque tienen complicaciones en el embarazo y tienen abortos espontáneos, lo cual es terrible. Aquí en Argentina particularmente es un movimiento que también está asociado por diferentes peleas, por el contexto y la situaciones que tenemos, por ejemplo con la pelea contra la pobreza, contra la marginalización y sobretodo contra la feminización de la pobreza que es algo contra lo que nos vamos a levantar el 8 de marzo, porque somos las mujeres quienes corremos las peores condiciones. La mujer que está sola y que tiene hijos en su casa, le es muy difícil salir a trabajar y probablemente vive de un plan social, y eso nunca alcanza para nada.

Estas son cuestiones que hoy estamos discutiendo y que van más allá del extremo de los que vemos en los medios, que es el femicidio, que es la violación, que es el abuso, que son terribles y horribles y por los cuales seguimos luchando, pero también va hacia los puntos que menos se hablan como es el acoso, que llegó hasta Hollywood a través del movimiento Time´s Up.

El tema es que tenemos que estar cada vez más organizadas y también dar la pelea política, que cada vez haya más mujeres en la política, que se debatan estos temas en el congreso, como va a ser ahora lo del aborto legal.

Recién lo hablábamos pero, ¿nos podes resumir cuales son los principales objetivos del 8M?

La marcha del 8 de marzo está apuntada particularmente en reclamos de: basta de ajuste y represión, en cuanto a los reclamos que le hacemos al gobierno nacional, provincial y municipal; basta de femicidios, o sea “Ni Una Menos”; aborto legal, seguro y gratuito; y también desnudar la responsabilidad del Estado. El Estado y los Gobiernos son responsables, eso significa que hace falta presupuesto para que hagamos políticas públicas y que se pueda frenar la violencia. La violencia no la vamos a frenar saliendo a hacer una marcha, eso está claro y lo hemos aprendido, lo que vamos a hacer en ese sentido es concientizar a la gente , decir “esto está mal y hay que cambiarlo”, y que más gente se suma a la causa, para que le podamos exigir a nuestros representantes, que tomen las medidas que hagan falta para salvarle las vidas a las mujeres, para evitar que niños y niñas sean abusados, para que evitemos que la pobreza se consuma a muchísima gente.

Son esos los reclamos centrales que hacemos, siempre encarados en un punto central que es la necesidad de toma de medidas para frenar la violencia de género que permite la desigualdad y que hoy nos está arrebatando la vida de mujeres.

Eso es lo central que hoy estamos exigiendo con esta marcha y con un paro internacional, donde en distintas partes del mundo se está exigiendo más o menos lo mismo. Es algo que es muy profundo de debatir en los términos más sencillos, en los más complejos, pero no es un debate de intelectuales porque lo vivimos cotidianamente. Es importante que ese día estemos todos en la calle, por las consignas en las que estemos de acuerdo, abiertos a debatir en las que no lo estemos, porque muchas veces despiertan controversias. El tema del aborto es uno de ellos, pero creo que es tiempo de que lo empecemos a ver como un problema de salud social. Hoy las personas que quieren abortar lo hacen y el problema es que se muren, nosotros como sociedad podemos legislar al respecto y dejar de negarnos en base a la moral y poner los recursos a donde haya que ponerlos, para prevenir que se  llegue a un aborto en todo caso.

Como periodista ¿Cómo ves que los medios tratan los temas de violencia de género y femicidios y cómo crees que deberían tratarlos?

No es casual que el colectivo “Ni Una Menos”, esté formado por periodistas y artistas, eso ha sido un gran impulso a la pelea mediática, pero los medios son un institución que está atravesada por este sistema patriarcal, donde le va a costar mucho poder cambiar algunos parámetros, por ejemplo esto de culpabilizar a la víctima es un constante.

Este tipo de violencias simbólicas, como son las más naturalizadas y las menos visibles, son las más difíciles de eradicar, pero lo positivo es que se están cuestionando. Que hoy hablemos en la tele de femicidios y no de crimen pasional, hace cinco años era impensado. Ver esas diferencias de ayer a hoy es un paso gigante y enorme.

Hay que entender también que los periodistas son personas de esta sociedad, y que muchas veces hay  que interpelarlos y cuestionar lo que dicen para que los que lo está viendo no les llegue un mensaje distorsionado de lo que efectivamente queremos todas estas feministas.

También creo que fue un paso muy grande para empezar a desnudar discursos. Acá no hay nadie que quiera salir a matar hombres, que es lo primero que te dicen por asumirte como feminista. Acá hay gente que quiere cambiar y luchar en pos de la igualdad social, y eso incluye a todas las personas, y por eso tenemos que cuestionarnos que hacemos individualmente pero apostando a lo colectivo.

En el caso de los trabajadores de los medios, es importante cuestionar que mensajes nosotros trasmitimos masivamente. Por eso vemos como positivo, y con todas las contradicciones, lo de Rial con respecto al debate del aborto. Rial con todas las cosas que es y que tiene metió un debate en las casas que no iba a llegar de otra forma. Y eso es muy importante, porque abre cabezas, abre debates y el debate es lo mejor que puede pasar porque cuestiona todo.

¿Cómo empezaste tu camino dentro del colectivo “Ni Una Menos”?

Yo empecé a reunirme con un partido político que es el MST, al que hoy pertenezco, a raíz del caso de Monsanto. Así conocí a mis compañeros del partido quienes me invitaron a un Encuentro de Mujeres, una cosa que yo nunca había escuchado en mi vida.

La problemática de las mujeres, de la violencia de género, una la comprende por el hecho de ser mujer. Entonces me interesé por vivir esa experiencia y fui al Encuentro de Mujeres, en San Juan y ahí entendí que el problema era mucho más que las simples noticias que veíamos en los medios. Fue duro escuchar en ciertas personas testimonios que me conmovieron tremendamente y ahí seguí con distintas movilizaciones.

Al año siguiente mi hermana es asesinada en el mes de septiembre, con Martina. Estuvimos cuatro días de búsqueda donde el partido que yo estoy se puso en la cabeza de esa búsqueda y toda la gente nos apoyó. También los medios de comunicación, yo en ese momento estudiaba periodismo y por Twitter les mandaba a periodistas reconocidos: “mira desapareció mi hermana, ayúdame a publicarlo” y muy amablemente se ofrecieron a hacerlo. Esa difusión nos ayudó muchísimo para presionar en la fiscalía y así logramos después la destitución de quien tenía la causa.

Cuando a Paola y a Martina las encuentran yo recibí mucho apoyo de todas estas agrupaciones que están hoy en la asamblea. A los meses después comenzó a haber una ola de femicidios terribles. Empezaron a ver pedidos de justicia por Paola y Martina masivos acá en Córdoba, cosa que no se había visto antes, 3000, 5000 personas. Luego en marzo empiezan a sucederse un femicidio atrás de otro, dos chicas por día, tres chicas por día, era increíble.

Entonces a través de las redes sociales, en Twitter surgió la idea de hacer el “Ni Una Menos” a nivel nacional, y nosotros automáticamente, con el grupito de familiares que teníamos, el 8 de marzo presentamos un proyecto de ley de emergencia en la legislatura que no lo tomó ningún bloque, pero seguíamos insistiendo.

Así llegamos a la conclusión que teníamos que hacer algo acá en Córdoba, entonces un grupo de periodistas nos dijeron: “nosotras nos reunimos tal día en tal lugar” y ese día fuimos muchísimas, éramos como 60 que para ese momento era una barbaridad. Así se empezó a gestar la movilización del 3 de junio. Ese día fue muy emocionante porque había gente que estaba tan conmovida por lo que le había pasado a ellos mismos o alguien más que por eso tuvo la fuerza que tuvo esa movilización y por eso sigue estando hoy vigente ese reclamo, porque interpeló a gente que nunca se había animado a hablar de lo que le  pasaba.

Se debate mucho porque la consiga “Ni Una Menos”, no es “Nadie Menos” ¿Qué opinión tenes al respecto? ¿Cuál es tu opinión, estando dentro de este movimiento, cuando una mujer es responsable de un hecho de violencia?

Primero, pensar que la mujeres no pueden ser violentas es uno de los primeros prejuicios patriarcales machistas que tenemos inculcados ¿no? Somos las tranquilas, las comprensivas y las que nunca vamos a hacer nada. Eso no pasa, hay mujeres que si son violentas, hay mujeres que han atacado a personas, muchas veces por un caso de violencia de género, donde reaccionan de esa forma, muchas otras veces por una relación desigual donde ellas son las dominantes en la pareja, pero no son la gran mayoría de casos, ni a nivel Argentina ni a nivel Latinoamérica.

El problema es que cuando surge el caso donde la víctima es un varón, hay muchas voces posicionándose en contra y repudiándolo, pero cuando sucede con una mujer no era tan así y de ahí surge esta consiga de “Ni Una Menos”, para visibilizar que había un problema y que eran las mujeres las que estaban siendo asesinadas. Poder visibilizarlo, ponerle un nombre y salir a reclamarlo de esa forma, era para que la gente tuviera en cuenta que había un problema que estaba sucediendo y que necesitábamos que se notara con esa forma, con esa perspectiva, con esas palabras.

No es que todos los días no se muere gente, efectivamente es así, y eso no hace menos dolorosas las muertes y no es ese el punto de la cuestión. El problema era cuestionar que había mujeres que las estaban asesinando porque alguien sentía que eran de su propiedad, que eran su objeto y que podía decidir cuándo ponerle fin a su vida. Eso era lo que nosotros teníamos que visibilizar, porque necesitábamos alguien que se hiciera cargo de esa situación y tomara medidas al respecto, que era el Estado. 

Creo que es un debate valido que surge del prejuicio: “ah estas quieren que nos muramos todos”, pero no es así, es una forma de visibilizar algo que se calló durante muchos años y hoy sirve para que muchas mujeres se animen a salir adelante de situaciones de violencia y por eso sigue estando vigente.

¿Qué crees que hace falta para superar la mentalidad machista que tiene la sociedad?

Mucho trabajo colectivo, vamos a avanzar en la medida en que seamos muchos reclamando las mismas cosas y cuestionándolas en todos lados. No es algo sencillo, no es de un día para el otro, no es mágico, no hay una fórmula, si la habría ya la hubiéramos utilizado.

Hay una frase de Marcela Lagarde, socióloga mexicana, que fue la primera en implementar el término femicidio por el caso de Ciudad de Juarez, una de las ciudades donde hubo una masacre de mujeres. Ella dice que hay cosas que se aprenden en la familia, se institucionalizan en la sociedad y se reproducen a través del Estado. Si nosotros en la familia no lo empezamos a cuestionar, si en la sociedad no lo empezamos a cuestionar, nuestras instituciones lo van a dar como naturales y no van a hacer nada para cambiarlo. Creo que eso es muy importante para entender cuál es el camino que nosotros tenemos que llegar. Lo importante es cuestionar todo eso para que hoy los que dan el marco institucional no lo sigan reproduciendo. Por eso es importante que los juicios se declaren como femicidio, por eso es importante que el Estado dé las herramientas, para que cuando una mujer vaya a pedir ayuda no la manden con una cartita que dice orden de restricción y nada más.

Desde tu propia historia y desde tu lugar dentro de esta lucha ¿Qué consejos le darías a las mujeres que hoy están sufriendo violencia de género? ¿Cómo acompaña el movimiento a las víctimas de violencia?

El movimiento acompaña poniendo esfuerzo desde todos lados en lo mínimo y en lo máximo que podamos hacer. Acompañamos ayudando, escuchando sobre todo las cosas, el proceso de romper con un círculo de violencia de una mujer no es sencillo, tiene muchas altas y bajas pero hay que estar ahí acompañando y escuchando y no imponiendo.

A las mujeres que sufren violencia género, que se animen a pedir ayuda en los organismos oficiales como el Polo de la Mujer, que muchas trabajadoras que están hoy en la Asamblea son excelentes personas que van a saber escucharlas y ayudarlas; también al 0800-888-9898 pueden llamar, o que recurran a una amiga, a una pariente, a una ONG, a distintos lugar donde puedan acudir y puedan expresar su voz, todo el resto se va a ir dando y las van a ir ayudando. Hay mucha gente dispuesta a dar una mano. Les diría que no es su destino vivir una vida con violencia, aunque les hayan hecho creer eso.

 ¿Cuáles son las expectativas que tenes para el 8M?

Para el 8 de marzo, espero que seamos miles en la calle, que se haya tratado el proyecto de aborto legal en el congreso y que podamos arrancar la declaración de emergencia acá en Córdoba, para que se ponga en marcha el presupuesto, ya que somos la segunda provincia con más casos de femicidio y necesitamos recursos para frenarle la mano a toda la violencia de género.

Nos contaste que hace cinco años que estas en este movimiento ¿Cómo viste que esto repercutió en los hombres?

La conciencia ha cambiado muchísimo, hay muchos varones inclusive que se suman desde su lugar y cuestionar desde su rol qué hacer en pos del cambio social que nos hace falta. Creo que a nivel general en la gente que no participa en una organización, si ha habido una concientización de entender que hay un problema que existe y que debe ser cambiado, que hay muchas conductas que deben ser cuestionadas o cambiadas, como el tema del acoso.

Son tareas que nos tenemos que dar, las mujeres feministas para interpelar a toda la sociedad, no podemos hacer un cambio con la mitad de la sociedad, necesitamos el conjunto entero. Es una pelea desigual, porque no tenemos grandes voceros en los medios de comunicación, pero cada vez va avanzando más y ha hacho que, por ejemplo, Rial salga a hablar del aborto legal, o que gente se tenga que pronunciar en contra de determinadas prácticas y que por ejemplo quienes se animan a seguir con esta lógica de que la violencia de género estaba aceptada no puedan presentarse en sus shows, como Cordera o Cacho Castaña o Pettinato y cómo les va a seguir pasando a tantos más que no se adapten al cambio que estamos haciendo, que no es impuesto sino que es en pos de una mejora social.

Co-autoria y foto: Monserrat Reyes

                                                                                                          

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