“Yo quiero sacar esa cosa tan prejuiciosa de que las minas somos ‘guachas’ o ‘jodidas’ y trato de demostrar lo contario”

El viernes 10 y el sábado 11 de noviembre llega a Córdoba Cosas de Minas de Dalia Gutmann. Estuvimos con la actriz y acá te dejamos la entrevista completa.


Cosas de Minas es un unipersonal de stand up que intenta explicar con humor el particular comportamiento femenino. Con videos, canciones y un monólogo de una hora diez, Dalia comparte sus experiencias y se divierte reflexionando acerca de lo que les toca vivir a las mujeres. Por primera vez en nuestra ciudad, los cordobeses podrán disfrutar del show el viernes 10 en Ciudad de las Artes y el sábado 11 en el Teatro Acuario de Carlos Paz.

Córdoba Express tuvo la oportunidad de charlar con Gutmann. Divertida, nos contó sobre cómo se preparó para traer su show a Córdoba, qué es lo que tiene que tener una situación en su vida para formar parte de sus monólogos, los dos lados de la maternidad y cómo empezó este camino en el stand up. Seguí leyendo para conocer un poco más de este show y su gran creadora.  

 

¿Cómo te preparaste para este show? ¿Hace mucho que hacés Cosas de Minas, hay algo distinto en esta oportunidad?

Este show tiene la particularidad de que empezó en el 2011, todo el tiempo se va modificando y hay muchas cosas que las digo un tiempo y después ya no pienso eso y las dejo de decir. Este año me la agarré con el tema de la autoestima, pero es un show que va cambiando todo el tiempo. Entonces hoy a Córdoba llega con cambios que le vengo haciendo. Al principio era sólo un show de stad up, ahora le agregue escenografía, canciones, tiene coreografía y videos, es como un gran delirio que está bueno. Para mí, es muy divertido hacerlo y siempre el objetivo es que la gente venga y se divierta.

¿Qué es lo que tiene que tener una situación o hecho que te pase en tu vida para ponerlo en el show? ¿Cuándo decís: “ah esto es para hacer stand up”?

En general, lo que más me gusta es hacer humor con cosas que me hacen sufrir. Cuando yo veo que hay algo que no lo puedo resolver y me hace sufrir, cuando encuentro el chiste y me baja, eso es lo que más me gusta. Y digo: “ah bueno, hice algo bueno con esta angustia que siento”. Eso es lo que más me hace funcionar los monólogos.

¿Desde chiquita encontraste en el humor esta herramienta para hacer catarsis? ¿Cómo apareció esta vocación en vos?

De chica, tengo un recuerdo como muy marcado, un campamento de sala de 5 años. En la carpa que me tocó a mí, me acuerdo de mis amigas riéndose y me acuerdo de sentir: “esto es lo que me encanta”. Pero nunca lo pensé como un trabajo, después me sorprendí. Yo me recibí de locutora y trabajé mucho como locutora, pero poder empezar a vivir del stand up, fue algo que me está pasando hace pocos años.  No lo había imaginado como mi trabajo, siempre lo imaginé como algo que está bueno para la vida cotidiana, pero siempre me gustó y me sentí atraída para hacer esto. Siempre admiré mucho a la gente que hace reír a los demás.

Hablando de los inicios, ¿cuál fue el sueño, la meta o el objetivo cuando empezaste con el stand up?

Al principio no sé si había un gran objetivo. Con el tiempo sí, cada vez me lo tomé más en serio. Cualquier trabajo artístico, si no te lo tomas en serio es muy difícil poder sostenerlo en el tiempo. Por un lado, también me pasó que tenía muchos trabajos que no me terminaban de hacer feliz, entonces fue una búsqueda por estar contenta en mi trabajo. Lo que me gustó siempre de lo que hago, desde que arranqué, fue esto de poder manejar el humor de una persona, de que si alguien entraba al teatro de mal humor se vaya contento. Eso siempre fue el objetivo de mi show o de lo que hago arriba del escenario. Igual te digo, que no siempre lo logro, justo ayer en el teatro vinieron tres amigas, que era evidente que se acababan de pelear. Y yo traté de amigarlas durante toda la función, pero no hubo caso. Mi objetivo siempre es que, aunque hayas venido con mil quilombos, puedas olvidarte por un rato de todo y puedas divertirte.

Hablando del público, ¿alguna vez, algún espectador tuvo una respuesta rara o inesperada para vos? ¿Nunca te tiraron con algo o sentiste alguna energía que te sorprendió?

Sí, o sea es muy kamikaze también este trabajo, te puede pasar de todo. Lo último que me pasó, así muy incomodo, es que empecé a hablar con una persona del público y no me contestaba, y le dije:” ¿Qué pasa que no me contestas?” y me dijeron: “¡es sordo!”, y fue muy incomodo y horrible. Después no podía remarla, porque me dio mucha culpa. Todo el tiempo te pasan cosas, sobretodo haciendo un show que son  mayoría de público femenino. Las mujeres tenemos esta cosa un poco de que, llegas a un lugar y querés imponer tus reglas; las minas tenemos eso de que por ejemplo, llegamos a una pizzería y queremos cambiar las mesas de lugar y esas cosas. Entonces, este es un show donde a veces pasan cosas locas, como por ejemplo, alguna que le tocaba sentarse en un lugar, se quiere sentar en otro, y se empiezan a cambiar de lugar. Pero es muy divertido, porque generalmente todo eso se va incluyendo en el show.

¿Cómo es compartir esta profesión con tu pareja? ¿Hay pase de factura, un poco encubiertos, en sus presentaciones?

Generalmente, lo que pasa es que algo que realmente te enojó, por ejemplo te voy a decir una tontería que se me viene a la cabeza, como cuando en el verano le pedía a Sebastián que vaya a comprar helado y volvió con gustos que a mí nunca me gustaron, y en el momento le digo: “pero nene, nunca prestaste atención a lo que me gusta a mí”. Es una tontería pero eso llevado al mundo puesto en código de comedia queda bien. Siempre que hago humor con cosas de pareja término poniendo cosas que me molestan a mí en la vida real y después llevadas al humor parecen livianas, pero en el momento, lo detestas al otro.

¿Cómo fue tu experiencia como conductora en el programa Tipos de Minas?

Es un lugar que me encanta estar el de la conducción. Me gusta mucho preparar las entrevistas y pensar qué es lo que quiero saber de esa persona, qué es lo que me llama la atención. Me gusta mucho esto de charlas de mujeres, porque muchas veces en los medios siento que se refleja una parte muy recortada de lo que es ser mujer, y más bronca me da cuando muestran mucha pelea y que se dan unas a otras. Yo quiero sacar esa cosa tan prejuiciosa de que las minas somos “guachas” o “jodidas” y trato de demostrar lo contrario. El programa eran charlas divertidas, donde quería hacer sentir bien a mi entrevistada. Para mí, fue una experiencia que estuvo buenísima.

Un tema que aparece bastante en tu show o en tu programa es la maternidad, ¿cuáles son los pro y los contras que tiene el ser mamá? ¿Qué es lo que tomás de ese rol para llevarlo al stand up?

¡Ay! La maternidad, así como el ser mujer, es un tema inagotable, porque te hace pasar por todos los estados anímicos, todos los días de tu vida desde el día que sos madre. Ese bebé es la persona que más amás en el mundo, pero a veces decís: “¡quiero irme de vacaciones por dos meses!” y cuando te vas al segundo día ya lo extrañas, es como muy loco esto de ser madre. Está bueno, porque ser madre implica un montón de cosas. Me gusta mucho hacer humor con las emociones que tenemos al ser mamá. Ser madre tiene todo dos costados diferentes. Viste que cuando tenés hijos tenés que bañarlos todos los días de su vida y darles de comer desde que son chiquitos hasta los 10, 11 años, que lo pueden hacer por ellos mismos, que se cepillen lo dientes, pensar que les vas a dar de comer, que van a cenar, que les duele algo; entonces es como muy agotador ese lado. Después, tiene todo el lado lindo, que es divertido y emocionante, criar a una persona a mí me encanta. Pero tiene estos dos costados. Por suerte, ahora, las mujeres nos animamos un poco más a hablar de todo ese lado que nos hincha un poco más las bolas. Antes, era hablar y decir: “no, es maravilloso, es lo mejor que me pasó en la vida” y a todo lo otro lo teníamos que reprimir. Creo que está más de moda ser más sincero, creo que está empezando a ser tendencia dejar de ser caretas y contar la verdad, que no todo es maravilloso en la vida. Eso está bueno, porque nos ayuda a relajarnos y a darnos cuenta de que a todas las mamás les pasa lo mismo.

¿Qué expectativas tenés del público cordobés?   

Más les vale al público cordobés, que vengan al teatro a ver Cosas de Minas, el viernes en la Ciudad de las Artes y el sábado en el Teatro Acuario. En redes sociales, me piden mucho que venga a Córdoba. Ahora estoy acá, así que vengan a ver el show.

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